Gerardo Vega es un hombre de acción, de resultados, honesto, un fanático de las largas jornadas de trabajo.
Wilmar Jaramillo Velásquez/Editorial agosto/El Pregonero del Darién
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| Wilmar Jaramillo Velásquez. |
Cuando
el entonces candidato a la presidencia, Gustavo Petro comenzó a definir sus principales
líneas de gobierno incluyendo el tema de la reforma agraria, compra de tierras,
titulación, redistribución de baldíos, entre otros aspectos comenzó sonar el
nombre del abogado Gerardo Vega, como la persona más idónea para dirigir la Agencia Nacional de Tierras y esto no es un
capricho, es el reconocimiento a un hombre
considerado una autoridad en el
tema, que ha estudiado y trabajado este enmarañado asunto hasta manejarlo con
toda la letra menuda que incluye.
En
efecto así ocurrió, fue nombrado en dicho cargo y desde allí comenzó una titánica
labor, nada fácil, siempre caminando sobre arenas movedizas, son muy intrincados
los intereses que allí se mueven, dentro y fuera del gobierno la mayoría
poniendo el palo en la rueda para que el proceso no avance, para que la tierra
siga por muchos años más en manos de los despojadores, de los terratenientes y
delincuentes políticos que se auto adjudicaron baldíos, que despojaron a los
campesinos.
No
gratuitamente miles de títulos estaban engavetados por una simple firma o una resolución,
mientras que los campesinos adelantaban insulsas batallas que nadie escuchaba, en
busca de legalizar sus predios.
Gerardo
Vega le puso el acelerador a esta
oficina, y en corto tiempo la convirtió en la dependencia estatal al lado de la
SAE, con mayores logros y resultados para mostrarle al país en el gobierno del
cambio.
Los enemigos
del funcionario no son pocos, a los opositores del cambio, se suman fichas
claves del gobierno, muchos de ellos enquistados de viejas administraciones,
quienes suministran información privilegiada a quienes siguen atajando la
reforma agraria y desde luego que Gerardo Vega es y será la piedra en el zapato
para muchos en este intrincado proceso. “Sabíamos que no iba a ser fácil” dijo
el propio Gustavo Petro.
Los
encumbrados ocupantes de Islas del Rosario, fueron de los primeros en caer bajo
el látigo del funcionario y detrás fueron cayendo otros intocables de Córdoba y
Montería, en una acción que se ha ido extendiendo por todo el territorio nacional
con un balance envidiable, 1.215.308 hectáreas tituladas a nuestros campesinos a
corte de agosto 14 del año en curso. Un verdadero récord.
Muchos
se han dedicado a desvirtuar cifras, descalificar la tarea, anteponiendo
tecnicismos chimbos; que no es lo mismo comprar y titular que
titular, que las cifras no cuadran, claro que muchos son títulos engavetados
y represados por años en las paquidermas
oficinas del estado, pero hoy esos campesinos son propietarios, recibieron sus títulos por
los que luchaban y eso es lo que cuenta,
por ello están agradecidos con el gobierno, fueron años de humillaciones y de
espera en unas oficinas que no escuchaban, entonces cuál es el problema?
Aún
faltan tres años para seguir consolidando esta política del presidente Petro,
quienes hoy piden la cabeza del funcionario le están enviando un pésimo mensaje
al país, esa interinidad y relevos en altos cargo del gobierno lo que hacen es
aplazar el cambio.
Hacerle
el juego a la revista Semana y a altos exfuncionarios del uribismo que atizan
la hoguera no es sano para el difícil proceso que vive el país en materia de
tierras, sería bueno señor presidente lograr establecer desde el mismo gobierno
y a sus espaldas, quienes le quieren entregar la cabeza de Gerardo Vega en bandeja
de plata a Paloma Valencia, La Cabal, a Semana y a un selecto grupo de
terratenientes y despojadores del país.
Prescindir
de Gerardo Vega en este cargo sería volver a comenzar, no es fácil encontrar
gente honesta y comprometida con el cambio y el funcionario ha puesto alma y
corazón a su misión, por favor no hagamos tan difícil el tránsito hacia las grandes
trasformaciones que el pueblo está esperando.
Urabá/Aaosto-17/de 2023

