Quienes hemos sido médicos del sector público, sabemos de los ruegos absurdos que tuvimos que hacer para que nos recibieran un paciente moribundo por no tener "contrato".
Juán
Fernando Uribe Duque*/Opinión/El Pregonero del Darién.
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| Médico/Juán Fernando Uribe Duque |
El
gobierno es enfático en decir que a través del ADRES los desembolsos están al
día y que la queja no tiene fundamento más allá del simple afán por llamar la
atención y generar malestar ante el país y los trece millones de afiliados. El
negocio peligra y si bien hay unas más competentes y honestas que otras, el
desfalco en que se ha convertido la salud en Colombia, no está exento de
quiebras y bandidaje.
De las
más de cien EPS creadas a partir de la Ley 100 del 93, solo subsisten menos de
diez entre ellas las tres quejosas con una cauda de 400.000 muertes evitables
víctimas del "Paseo de la muerte” sólo por el hecho de no tener contrato
con determinada empresa, a pesar de existir el recurso médico. Y todo por el
temor a la glosa y el no pago. Quienes hemos sido médicos del sector público y
de los servicios de urgencias, sabemos de los ruegos absurdos que tuvimos que
hacer para que nos recibieran un paciente moribundo por no tener
"contrato".
"Si
te lo recibo me meto en un problema”, nos decían.
Anécdotas
tristes abundan y muchos de mis colegas tendrán a flor de labios las más
representativas.
Después de cerrar muchas de las EPS, de enriquecer a sus administradores y quebrar hospitales dejando en la calle a cientos de servidores como enfermeras, conductores, camilleros, médicos, bacteriólogos y técnicos -como también personal de oficios generales-, ahora se rasgan las vestiduras porque el negocio y las vitrinas se les están cayendo.
Muchos dicen que Saludcoop
prosperó tanto que pudo construir sus propias centrales de producción de
implementos médicos, sus laboratorios y farmacias, compitiendo por el paquete
de pacientes privados abriendo servicios y además diversificándose con
inversiones en otros reglones de la economía como el turismo, clubes de golf,
propiedad raíz, etc. Al parecer la envidia de los poderosos no lo toleró y
condenó a su gerente al ostracismo y a la cárcel. Peleas entre comerciantes
esquilmadores del erario.
El
grueso de tutelas y quejas por mala atención se ubica precisamente en estas
tres intermediarias que se disputan el ponqué de los dineros del Estado. De los
cien billones anuales administrados por estos monstruos de la intermediación,
el gobierno les ha ofrecido cinco, pero ni aun así eso les sirve: ¡lo quieren
todo!! Mientras tanto en las zonas apartadas, en los pueblos y veredas, allí
donde no llega nadie, el sólo carnet no te garantiza sino la muerte.
*Médico Pediatra.

