Apartadó y Turbo están en alto riesgo de caer en graves problemas de violencia. El campanazo de Turbo, no es más que una alerta.
Wilmar Jaramillo
Velásquez/Opinión/El Pregonero del Darién
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| Wilmar Jaramillo Velásquez |
Esta semana
cuando el alcalde Turbo, Felipe Maturana y varios de sus funcionarios
regresaban de cumplir actividades oficiales en zona rural de su municipio, la
comisión fue atacada violentamente cuando cruzaba por territorios del
corregimiento de Pueblo Bello. Una de sus funcionarias resultó herida y
solamente un milagro evitó una tragedia mayor.
Este no
es un hecho aislado ni fortuito, fue algo fríamente calculado por criminales interesados
en dinamitar la campaña política que se vive en todo el país.
Esto no
es más que el resultado de una serie de agresiones verbales en redes sociales que
van y vienen desde barrios y veredas, insultos y comentarios de fuerte tono que
se escuchan por todos lados y que parten de manera irresponsable de varias
campañas.
Parece ser
que los llamados líderes regionales están a la espera de muertos para llamar al
orden a su militancia y dar ejemplo de un comportamiento civilizado.
Algo similar
está ocurriendo en Apartadó, específicamente con las dos campañas más
polarizadas, las que puntean ante la opinión pública, ha habido agresiones
verbales muy fuertes, destrucción de publicidad, amenazas, demandas, que de no poner freno a tiempo y de
una manera responsable, pueden desencadenar en graves actos de violencia.
En
estos dos municipios se invierten por encima de la ley, astronómicas sumas de
dinero en estas campañas partidistas; las inversiones son descomunales, hay en
juego un enorme aparato de poder, desde las nóminas, las multimillonarias
contrataciones y esto caldea los ánimos, unos por no dejarse sacar del poder y
otros por asumirlo.
Urabá
no aprende de su pasado violento y uno creería que las nuevas generaciones
vendrían con pensamiento diferente, con aires renovadores de la política, pero
los hechos están mostrando lo contrario.
En Turbo
los riesgos de desencadenar una ola violenta son altos, los comentarios de
corrillo de gente informada son serios y las autoridades deben estar alerta, se
han formado bloques de choque muy peligrosos y la región no merece devolverse a
viejas épocas en que las diferencias se arreglaban a bala como en el viejo oeste
americano, tenemos que actuar como sociedad civilizada.
Tenemos
que entender que en política no hay enemigos, sino contradictores, aquellos que
piensan diferente.
Quiero
de una manera muy respetuosa invitar al señor coronel, William Alberto Subieta
Pardo, comandante de la policía Urabá, un acucioso oficial policial que en la
era del cambio ha mostrado
responsabilidad, ganas, interés y decisión en mantener el orden regional
para que convoque de manera urgente a los voceros naturales de estos municipios hoy en contienda y de otros que se quieran sumar, a un encuentro de dialogo,
franco y a la firma de un pacto público de no agresión, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, antes de estar lamentando semejante insensatez.
Urabá-Agosto/2023.

