jueves, 24 de agosto de 2023

Hace 24 años nos mataron la risa

En el Pequeño Teatro de Medellín nos hicieron un amplio recorrido por la tragedia de guerra, corrupción y violencia que vive el país. Un vistazo al legado de Jaime Garzón.

Wilmar Jaramillo Velásquez/opinión El Pregonero del Darién.

Wilmar Jaramillo Velásquez.
Hacía rato no entraba al Pequeño Teatro, creo que la última vez fue tras una invitación de Rodrigo Saldarriaga, un hombre que llevaba la actuación en las venas. Siempre he visto ese escenario como un santuario al arte, una oda a la estética actoral.

Hoy, cruzando raudo y errante por las ruidosas y tumultuosas calles de Medellín, accidentalmente pasé por el teatro, iba acompañado del veterinario Libardo Soto, y vaya sorpresa, los carteles anunciaban una obra alusiva a Jaime Garzón, al hombre que mataron por hacernos reír, por retratar la Colombia cruel y corrupta con humor.

Y desde luego a esa cita no se podía falta, Libardo me dijo que asistiéramos a la velada, que la entrada era gratis y se aportaba a la salida: “Una herida abierta- nos mataron la Risa, homenaje a Jaime Garzón rezaba el cartel.

Allí, en ese santuario de las artes escénicas, impecable como siempre en su presentación, con un lleno total, sorpresivamente para mí, un día jueves y con fecha futbolera. Lleno total, ahí estaba frente al selecto público el grupo Knockout, listo para la actuación.

Hábiles en el manejo de una sencilla escenografía, para quitar y acomodar piezas, desde el inicio de la obra con ese rechinar de neumáticos de motos, de estallidos de bala y la humareda dejada por los sicarios en la huida hasta el final, el público sostenía el aliento, reflejaba la rabia en sus rostros ante tanta impotencia, tanta impunidad.

Así nos fueron llevando por la vida, por el legado de Garzón, por esta patria despedazada por la violencia, carcomida por la corrupción, con un sistema de salud degradado, una patria con dueños propios, esa misma patria que Garzón nos mostraba todos los días desde sus distintos personajes, el lustrabotas frentero y atrevido, de su Godofredo Cínico Caspa, desde donde se ocultaba para cantarle la tabla a los delincuentes políticos y de otras raleas, sin pelos en la lengua.

Estos personajes que lo conducirían al cadalso ante una intolerancia sin límites, así, paso a paso nos fueron trasladando a momentos estelares en la vida del humorista que como en Crónica de una Muerte Anunciada de García Márquez, todos sabían que lo iban a matar incluso él, pero nunca quiso abandonar el país como se lo recomendaron.

Jaime garzón fue asesinado en Bogotá al despuntar la mañana de un 13 de agosto de 1999, cuando hacía un pare en su vehículo, por eso este homenaje en este agosto, cuando se cumplen 24 años del crimen.

Recuerdo que el impacto de esa noticia me sorprendió cuando ingresaba al noticiero Caracol Noticias Urabá en Apartadó donde oficiaba   como jefe de redacción de dicho noticiero, el control maestro, Albeiro Mosquera me recibió con esa noticia que justamente Caracol, trasmitía de manera fluida. Un impacto que nunca se olvida.

Por eso, ese rechinar de neumáticos de moto en huida, esos balazos y esa humareda al iniciar la obra teatral llegan a lo profundo de nuestra humanidad.

Hoy el grupo Knockout nos pidió que no nos dejemos vencer del olvido, seguir como ellos predicando el legado de Garzón, ellos también tienne valor, no sienten miedo al subir al escenario a denunciar la situación de esa patria despedazada, a unos medios de desinformación que nos asfixian con sus mentiras diarias, la misma patria que nos mostró Garzón y poco le escuchamos, que tampoco ha cambiado mucho en estos últimos 24 años.

También nos hablaron de esperanza que podemos volver a reír ya que la risa es libertad, como lo decía Jaime.

“Uno de los actos más grandes de indolencia de nuestro país fue el asesinato de Jaime garzón por pate de sicarios paramilitares, narcotraficantes y fuerzas del estado.

Queremos rendir un homenaje a través de su pensamiento que, entre el humor negro, parodia y sátira puso a temblar con sus inolvidables personajes a todas las fuerzas reaccionarias de este país” dicen los protagonistas de esta obra.

La dramaturgia y dirección es de Ruderico Salazar, los artistas son: David Suárez, Viviana Zuluaga, Juan David Ossa, el diseño sonoro a cargo de Sebastián Benjumea y el apoyo técnico de Liz Suárez.

Observando esta obra con detenimiento uno entiende porqué las fuerzas reaccionarias del franquismo asesinaron al poeta Federico García Lorca y porqué decían que era más peligroso con la palabra que con una ametralladora.

El fascismo, los reaccionarios no saben leer el arte, no entienden la poesía, los enfurece, ellos solamente entienden el lenguaje cobarde sus pistolas.

Para los amantes del buen teatro, les recuerdo que esta obra será presentada en dos funciones más, una este viernes y la otra el sábado, pero El Pequeño Teatro siempre será escenario para el arte.

Medellín-agosto 24-2023.

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