Las declaraciones de Mancuso haciendo referencia al conflicto en los campos y al papel del ejército y ciertos políticos son conmovedoras.
Juán
Fernando Uribe Duque*/Opinión/El Pregonero del Darién.
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| Médico/Juán Fernando Uribe Duque. |
El caso
de Colombia es bien diciente, pues vivimos básicamente de la renta de la
explotación de petróleo, carbón y cocaína. Los dos primeros cada uno con una
renta de 12.000 millones dólares, y la cocaína, a pesar de la amenaza del
fentanilo, entre 15 y 20.000 millones de dólares anuales. El café en sus
mejores años nunca ha logrado superar los 6.000 millones.
¿Esto
qué significa? que tanto el desarrollo y el conocimiento que se genera es poco.
O sino ¿qué desarrollo trae para el país la extracción de un barril de petróleo
por parte de una multinacional? Ninguno. ¿Qué tipo de conocimiento? Muy poco,
prácticamente nulo; lo mismo sucede con la explotación del carbón y el gas. En
el caso de la cocaína solamente miseria, deforestación y muerte.
Dice el
presidente que el país al vivir de estas rentas y de una economía informal
derivada del lavado de activos, dejó de incentivar la educación y el
conocimiento, puesto que se olvidó de construir universidades; para ilustrar
trae a colación el ejemplo de la Universidad Nacional que está igual desde hace
50 años, con el mismo número de estudiantes y con los mismos seis edificios,
pero en ruinas. El presupuesto para la educación pública proporcionalmente es
el mismo y el desarrollo institucional, muy poco.
Es una
triste realidad que pareciera no afectarnos y que, en lugar de emprender una
acción por cambiarla, la aceptamos indiferentes y simplemente nos adaptamos sin
otra opción que el estar conformes.
El
gobierno pretende remover desde los cimientos un cambio basado en la educación,
el conocimiento, el trabajo productivo del campesino y el empresario popular
fomentando el crédito público, la reforma agraria y la asociatividad.
"Yo
no vine a expropiar sino a apropiar", dice el presidente, pues pretende
devolver la tierra al campesino, incentivar la agricultura y renegociar los
tratados de libre comercio (TLC) para no vernos obligados a seguir importando
22 millones de toneladas de alimentos especialmente el maíz (en un país con
vocación agrícola, ¡habráse visto!) pudiendo cosecharlo aquí, incluso de mejor
calidad.
Los
gobiernos de los últimos treinta años vendieron, hipotecaron y atrasaron al
país en una forma desmedida, casi miserable (que diría Luis Carlos Galán del
gobierno de Gaviria y su llamada "Apertura Económica"), fortaleciendo
una casta de importadores y políticos a sueldo para favorecer multinacionales y
arrasar con la industria y la producción internas.
Es un
hecho que con el advenimiento de la mafia narcotraficante se instauró una
economía del rebusque, y el delito permeó toda la sociedad produciendo lo que
hemos llamado el "Inconsciente delincuencial colectivo" además de un
sentido fatalista en el que nos condenamos a ser simples lacayos de intereses
extranjeros, fortaleciendo además de una raquítica economía feudal y
rentística, otra derivada del narcotráfico que ha inundado el país de todo tipo
de centros comerciales dedicados al contrabando ("sanandrecitos").
Miles
de chazas callejeras, casinos y establecimientos de diversión para que una
juventud dedicada al rebusque o a las llamadas "economías naranja"
(emprendimientos de anexos especulativos a los intereses de multinacionales del
entretenimiento y la moda), refuerce una vida carente de sentido crítico y una
actitud egoísta muy de acuerdo al sentir neoliberal ("cada cual sálvese y
consiga lo que pueda"), sin conciencia de grupo y con la formación de
familias evanescentes donde es más importante la mascota humanizada que los
mismos hijos, si es que pretenden tenerlos.
A raíz
del despojo y la violencia paramilitar- guerrillera, dos facciones del
conflicto convertidas en simples bandas criminales en guerra con el objetivo de
conservar las rentas y las rutas del narcotráfico, el despojo de tierras al
campesino convirtió a Colombia en un país feudal con una economía apenas
balbuciente y un campo postrado por la violencia en donde a diario son
asesinados decenas de muchachos pobres, fenómeno que también sucede en las
ciudades donde las rutas comerciales de la cocaína han convertido en áreas de
conflicto y muerte extensas barriadas populares.
Las
declaraciones de Mancuso haciendo referencia al conflicto en los campos y al
papel del ejército y ciertos políticos son conmovedoras, tanto, así como las
evidencias cada vez más claras de los abusos y los delitos contra el erario
público del sector financiero.
La
acción pedagógica del gobierno y su acercamiento a las necesidades reales del
pueblo han puesto en evidencia la verdadera realidad colombiana, descubriendo
un país fragmentado, desconectado y en manos de una plutocracia dirigida por el
narcotráfico en asocio con un sector financiero corrupto.
En este
año de gobierno, sorteando todas las dificultades y las que están por venir, el
gobierno ha capoteado con éxito el vendaval inflacionario, el desempleo ha
cedido, se ha fortalecido la economía popular con nuevos emprendimientos
asociativos y se ha logrado, o al menos se intenta, un diálogo con la
terrateniencia con miras a llevar a cabo de la manera más consensuada y menos
traumática posible, una reforma agraria con el fin de reactivar la producción
interna de alimentos. El compromiso es devolverle al campesino tres millones de
hectáreas de tierra fértil de los seis millones despojados, pues tenerlo
engrosando los cordones de miseria en las ciudades definitivamente es un crimen.
Como crimen
también lo fue el haberles quitado a los trabajadores los beneficios salariales
del trabajo nocturno, la retroactividad a las cesantías y otros logros. Ni
hablar de la atención en salud en manos de privados deshonestos con
pretensiones de lucro, aunque ahora se ven más laxas en la prestación de
servicios las EPS que sobreviven al desfalco, presumiblemente por la amenaza de
una reforma justa y eficaz.
Colombia ha transitado por una senda llena de espinas adornada con jardines de mampostería que se quitan y ponen como en la Feria de las Flores. Se ha construido una falsa imagen de progreso y bienestar que sólo incluye una clase social beneficiaria de una economía que apenas sobrevive de las migajas de los grandes capitales muchos de ellos provenientes del accionar ilícito y otros de emprendimientos personales exitosos, además de una pequeña empresa privada que se niega a morir y una gran nómina estatal alimentada por una burocracia que ha perpetuado en el poder una clase política que en buena parte sigue hipotecando al país. A propósito, dicen que Federico Gutiérrez quiere acceder otra vez a la alcaldía de Medellín para vigilar de cerca el endeudamiento al que sometió la ciudad con los bancos de Sarmiento Ángulo. Casi doscientos mil millones, si no, es más.
El
recrudecimiento de la violencia de las bandas multicrímen por el accionar
intenso de la fuerza pública en su contra, la crisis del narcotráfico debido a
la aparición del fentanilo y el cambio en las rutas y la modificación de su
comercio, como también la puesta en evidencia internacional de los descalabros
delincuenciales del sector financiero, particularmente del grupo Aval.
Todo
este andamiaje de corrupción escandaloso que los medios se niegan a aceptar y
dar difusión, los robos continuados de hidrocarburos por parte de un
destacamento de aristócratas emparentados con un expresidente, las tropelías de
un delfín para darle gusto a sus amantes busconas, y muchas otras muestras de
la crisis moral del país, han hecho que este gran absceso en que se ha
convertido Colombia empiece a drenar toda su pus y que las cortes internacionales se llenen de
procesos y los directamente implicados empiecen a contratar grupos de abogados
o en el mejor de los casos huyan a otros países donde tampoco serán bien
recibidos puesto que el presidente se ha encargado de ponerlos en evidencia.
El
gobierno del cambio por una Colombia más humana apenas comienza, ya las
condiciones y las ideas están expuestas, la realidad se ha hecho palpable, el
telón se levanta y se ve el escenario, todos los actores están listos, muchos
se han replegado, y otros muestran el rostro aún con sus máscaras. El director
ya ha dado la orden y la función apenas comienza…
*Médico
pediatra.

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