Apenas inicia el Gobierno del Cambio y la esperanza está más viva que nunca.¡Adelante, pues mi presidente!
Juan
Fernando Uribe Duque*/Opinión/ El Pregonero del Darién
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| Médico/Juan Fernando Uribe Duque |
En
otras palabras "se les metió al rancho" y no pudieron evitarlo, a
pesar de estar acostumbrados a tomarse las elecciones y a hacer lo imposible
por impedirlo.
Ser
presidente de un país como Colombia es bien complejo, pues o se acepta el
engranaje de toda la maquinaria mafiosa y corrupta que lo mueve, o se asume una
postura nueva y si se quiere "progresista", esto es, con una nueva
visión de la dinámica nacional para sacar del atraso y la pobreza a un
territorio lleno de recursos y vida, pero sometido a una historia de exclusión
y servilismo que derivó en una cruel realidad de odio y violencia. Es más, si
miramos la situación actual de la humanidad, los ojos se detienen en Colombia y
en un conflicto que, de no ser asumido con premura e inteligencia, nos seguirá
destruyendo.
Ese es
el escenario donde se ubica el presidente Petro y muchos - por no decir todos-
le gritamos al unísono: ¡no prometa, ni hable tanto sólo cumpla! pero es que gobernar "mandando" no
es la forma. Gobernar mandando es lo que se espera de una dictadura o una
tiranía, y el presidente lejos de ello es un demócrata, y de ese talante y de
su talla moral, da cuenta este primer año de gobierno en el que ha modulado
falsas coaliciones, ha calibrado ministerios, conociendo el terreno desde donde
tiene que enfocarse para diseñar estrategias y evadir trampas, además de ir
consolidando un equipo de gobierno a la par de una gran acción
pedagógica que ha
puesto en el tapete internacional toda la problemática y la situación actual
del país.
¡La
labor en este primer año ha sido titánica!
Ningún
presidente se ha tomado la vocería ni se ha acercado tanto a las necesidades
del pueblo como Gustavo Petro. Nadie antes ha estado más cercano ni ha constituido
una simbología popular más inclusiva. La visión de Colombia bajo su mandato es
otra, la verdadera, la mestiza, la indígena, la raizal, la negra, la de las
costas y las cuencas de los ríos, la de la selva. La pequeña fracción andina
colonial y anacrónica se alimenta ya de una nueva conciencia nacional y eso se
lo debemos a la labor incansable de nuestro presidente.
El buen
gobierno es el que se hace obedeciendo (sin desconocer los intereses de una
élite de politicastros corruptos aliados con delincuentes o intereses
trasnacionales oscuros) a las necesidades del pueblo y al afán de conservarnos
como territorio sagrado respetando y cuidando nuestros recursos y despertando
una conciencia contra la peor e inmediata amenaza de la humanidad: el cambio
climático.
Lo que menos debe hacer el presidente al terminar este primer año es caer en la trampa, esa que dice "habla mucho pero no hace nada, es buen orador, pero pésimo gerente" "mire como prometió rebajarles el sueldo a los congresistas y no lo hizo"… pero es que es muy difícil, casi imposible arrimarse al poder y empezar a roerle las raíces para hacerlo tambalear y caer.
Todo es un proceso y la acción del presidente ha sido ardua y constante, de la
mano del pueblo, inteligente y sagaz como tan furiosa y agresiva ha sido y será
la reacción del establecimiento que ataca soterrada, desde la sombra,
disfrazada, activando títeres que vociferan por "Él", insultan y
predisponen, ponen en el cepo a su hijo - al parecer con evidencias falsas- y
esperan que cometa errores para destruirlo. Pero no, Gustavo Petro es conocedor
de viejos ardides y por más que traten de amilanarlo y hacerle flaquear, le
sigue cumpliendo a los tenderos, a las mujeres trabajadoras, a los campesinos,
a los estudiantes, a los pensionados y a las veedurías por él creadas para
consolidarse como presidente y líder de un país en caos.
A veces
se nos olvida, en esta coyuntura de desafueros delincuenciales, que el
desempleo disminuyó a un 9%, que el dólar sigue bajando y que la canasta familiar
básica también, que la economía popular se reactiva y la inflación está bajo
control, que la deforestación se está controlando y que la deuda externa está
siendo negociada por actividad climática y que los Estados Unidos nos apoyan en
la nueva lucha contra el narcotráfico y que los pobres ya tienen su renta
básica.
Que las
importaciones de bienes suntuarios y alimentos están a la baja y la agricultura
se reactiva con la entrega de tierras al campesino, que la industria nacional
se fortalece, que los planes de restauración del ferrocarril y la nueva flota
mercante son prioritarios…
Apenas
inicia el Gobierno del Cambio y la esperanza está más viva que nunca.
¡Adelante,
pues mi presidente!
*Médico Pediatra.

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