domingo, 20 de agosto de 2023

Por la pasarela de la Andi

Se demuestran a nivel internacional todas las tropelías delincuenciales, los desfalcos, los despojos y los crímenes, y el fiscal orondo se presenta como reina en pasarela.

Juán Fernando Uribe Duque*/opinión/El Pregonero del Darién.

Médico/Juán Fernando Uribe Duque.
Como estaremos de mal que no creemos que Luis Carlos Sarmiento Angulo y todos los directivos que recibieron y distribuyeron los sobornos de Odebrech por más de 26 millones de dólares, sean unos delincuentes que hayan timado al Estado robándole recursos públicos a través de la contratación.

Ni tampoco nos pasa por la mente que personas "tan queridas y tan decentes" como los constructores del edificio Space - y otros- que dejaron sin dinero y sin vivienda a más de 50 familias sean unos bandidos y que caminen entre sus amistades y familiares como si nada, tan orondos, tan bien presentados, tan distinguidos; al igual que los ejecutivos de Interbolsa ( 600.000 millones robados a pensionados y viudas) o el mismo Oscar Iván Zuluaga que daba saltitos emocionado en el estrado del congreso gritando a diestra y siniestra que era transparente, honesto y que en toda su vida, nunca, entiéndase bien, nunca, había tenido un acto indecoroso.

O Andrés Felipe que quería ser presidente; ¡tan bonito, de ojos azules como un inglés, de excelente familia, de lo primero de Medellín, exalumno del colegio donde estudia lo más granado, lo más adinerado, lo mejor de la sociedad, gastando toda la plata del mundo en abogados que nunca pudieron demostrar su inocencia, incluso entre los gringos que supuso eran sus amigos… y nada!  para Colombia a las patadas, a terminar de cumplir los diecisiete años de condena.

Pero ¿qué nos pasó, por qué somos así? ¿Por qué no aceptamos que nuestros amigos de toda una vida, o nuestros familiares, pueden ser unos delincuentes? En lugar de ello nos amangualamos, nos tapamos los ojos y seguimos engañándonos como si tuviéramos el convencimiento de que robarle al Estado no es pecado, no es un delito, es lícito, pues creemos que nos pertenece y podemos hacer con los dineros públicos lo que nos venga en gana.

¡Podemos robar, engañar, timar y hasta matar muchachos pobres inocentes porque son gente de segunda, pobres, feos y peligrosos, nadie, “nadies”, no tienen valor, se olvidan fácil, se amontonan, se sepultan en fosas comunes disfrazados de guerrilleros y ya!  parte sin novedad. Los militares aceptan sus fechorías, oficiales, coroneles y generales, y no nos importa. Mancuso confiesa crímenes horrorosos, matanzas, despojos, violaciones y sí mucho saciar la sed con un vaso de cerveza.

Se demuestran a nivel internacional todas las tropelías delincuenciales, los desfalcos, los despojos y los crímenes, y el fiscal orondo se presenta como reina en pasarela y genera un aplauso de cinco minutos, Pero ¿qué nos pasa? ¿qué extraña tara se cebó con nuestros cerebros? ¿qué hace que eso no nos importe?

Incluso se tiene el cinismo y el insulto a la inteligencia de parte de Barbosa, de acusar de afán a otros implicados en el caso de Odebrecht, afinando la pita para que se siga rompiendo por el lado más delgado, así el escándalo camine a mayores. Pero ¿por qué ahora, teniendo conocimiento del delito desde hace siete años? Incluso con el escándalo de un presidente suicida evitando la deshonra. Pero por aquí… nada…

Ellos, los intocables, son el mismo Estado y no permiten que se les toque y que se les cuestione; ellos mandan, ordenan y hacen. Construyen su futuro usando el Estado como su propia hacienda colonial esclavista.

No permiten ninguna intromisión y tienen muy claro y definidos todos los roles de sus servidores; son los viejos hidalgos, los odiados chapetones, marqueses y barones, dueños de todo, de la tierra, de las fuentes de trabajo, del aire, del agua, del petróleo, del oro y el carbón, en contubernio con esos otros osados -narcotraficantes- que les disputaron el poder y con quienes se vieron obligados a pactar y compartir la riqueza, incluso acrecentando la propia. Pero no permiten, no sueltan, ni a las buenas, ni a las malas, y se las inventan para seguir saqueando en una guerra simulada contra ellos mismos, sacrificando a los "nadies" a los que nada tienen.

Siempre seremos complacientes con su mal proceder, ese que es disculpado con una multa de ochenta millones de dólares por los gringos que compran y venden justicia, condenan y encarcelan al por mayor y al detal, incluso con ese dinero alimentan a sus ejércitos mercenarios apoderándose de países y conciencias. Hi boy!

Aquí en ésta Colombia hermosa, multicolor, sufrida y doliente, la conciencia nacional está emergiendo airosa y ya el desfile por la pasarela de la Andi no será aplaudido, puesto que ese lindo modelito será el último de los que le hacen caso al Dr. Cianuro y a sus patrones bajo la sombra.

*Médico pediatra.

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