Los últimos hechos en su lucha contra la corrupción, los carteles de la droga, de la contratación y la búsqueda incesante de la paz así lo demuestran.
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| Wilmar Jaramillo Velásquez. |
A este coro de déspotas se sumaría luego un sujeto conocido con el alias de “El Huerfanito”, el cual se hizo notar cuando azuzaba la guerra en Ucrania, defendiendo las nuevas expresiones nazis que hoy florecen en Europa. También es relacionista público del Grupo Antioqueño, un verdadero cartel de la contratación.
Estos
voceros de la corrupción tuvieron la osadía de radicar un documento en el
Congreso supuestamente para llevar al presidente ante los médicos.
Analizando
la conducta del primer mandatario desde sus años mozos, cuando empezó acariciar
la idea de un nuevo país con oportunidades para
todos, cuando deliraba con atacar
la exclusión a la que habían
sido sometidos la mayoría de los
colombianos, hasta sus magistrales
debates en el Congreso destapando las
ollas podridas, cuando se atrevió a
desenmascarar el paramilitarismo que los cuerdos aplaudían desde ese recinto de la democracia, dictaminamos que en realidad el presidente estaba loco de remate.
Solamente
un loco se atrevería a desafiar semejante aparato de poder, miedo y crimen, solamente
un demente, un suicida se atrevería a sacar a flote los más descomunales entramados
que los cuerdos se inventaron para robarse el país.
Así, en medio de esa locura quijotesca, delirante como la del Caballero Andante, se coló entre los presidenciables y no valió la alianza del crimen más grande de la historia del país. Todos contra Petro, para derrotarlo.
Llegó al solio de Bolívar
literalmente con su espada en su diestra, como anunciando que no la envainaría hasta
no ver la patria libre de estos parásitos que alguna vez se anunciaron por la
hoy oficina de relaciones públicas de Sarmiento Angulo, antes El Tiempo de los Santos,
no de mi devoción.
Ya en la presidencia Petro, esa alianza contra el
cambio creció, se sumaron medios de propaganda
del viejo sistema que se
autoproclaman como periodismo o medios de comunicación, terratenientes, despojadores,
militares corruptos, genocidas, políticos retorcidos de
todas las pelambres, negociantes de la
salud, herederos de tronos manchados de
sangre, a los que hoy llaman
delfines, que nombre tan bonito
para gente tan perversa y toda
otra caterva de mercaderes que
han vivido toda la vida
y por generaciones de ordeñar
los recursos públicos, en lo
que han llamado
olímpicamente “un golpe de estado blando”,
que de
blando no tiene nada, es duro,
fuerte y criminal.
Entre
tanto, el loco se perfila como líder mundial, respetado y admirado en los más encumbrados
escenarios de la política internacional, comienza su reforma agraria más 1.200.000 hectáreas entregadas a los campesinos, comienza a mirar hacia los
territorios más ignorados por los cuerdos, a pensar en los pobres y direccionar
el estado hacia una salud decente, universal, a recuperar para los trabajadores
los derechos cercenados por los cuerdos.
Claro
que este hombre tiene que estar loco en medio de estos cuerdos tan hábiles para
robar y mentir, fueron capaces de construir un estado para robárselo y para
ello han necesitado de varias generaciones, no los sacia la plata ni el poder, su
brillante lucidez los convirtió en acumuladores de tierra, de empresas, de
dinero hasta para ocultar en paraísos fiscales del exterior, suman y suman para
ellos, sin importarles el bienestar de los demás.! Que cordura ¡
Un solo
acumulador, tal vez el más cuerdo de todos, es dueño de los bancos, las carreteras,
la mayoría del Congreso y parte de la justicia, los peajes, las pensiones, los
medios de comunicación, la tierra, el gobierno y los contratos. ¡que lucidez ¡
A otro
de los acumuladores, uno de los herederos del trono, conocido como “Coscorrón”
se le caen los puentes que mandó construir. En sus ataques de lucidez agrede,
golpea a quien se encuentre más cerca y es uno de quienes promueven la supuesta
locura del Presidente Petro.
Los
otros azuzadores de la infamia, vieron como los cuerdos asesinaron a 6.402
jóvenes y los pasaron como guerrilleros. Hoy los locos escuchan estupefactos
los relatos de los asesinos.
Claro
que tienen razón, el dictamen de los once millones de colombianos que votamos
por Gustavo Petro, es que está completamente loco, loco de amor por Colombia,
loco por combatir a los corruptos, loco por sacar adelante las grandes reformas
del país, las más sociales y liberales del último siglo.
Yo me quedo
con este loco que sueña con arrebatarle el poder a los usurpadores y que está loco
por lograr la paz, por silenciar los crueles fusiles de la guerra.
Como dicen por ahí: “Hay locos que nacen locos, locos que locos son, locos por la miseria, locos por el amor, hay locos que vuelven locos a los que locos no son, hay locos que siendo locos pasan la vida mejor”. también locos por el amor patrio como Petro.
“En mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido” (Kahlil Gibran)
Medellín agosto-24-2023.

