Un contrato entre EPM y la Universidad de Córdoba permite una investigación a dos bandas, una en Montería y otra en Caucasia, para conservar especies amenazadas en las cuencas media y baja del río.
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| En la piscícola Santa Cruz, en Caucasia, se adelantan experimentos de cría y reproducción en cautiverio de peces nativos. (Foto/EPM) |
La
obsesión por multiplicar en laboratorio los peces de río es compartida: más de
40 investigadores lo acompañan todos los días a la sede del Cinpic ubicada en
el campus de la Universidad de Córdoba, a orillas del río Sinú, en Montería.
“Desarrollamos
tecnologías para determinar dónde desovan los peces, cuáles son las condiciones
que se requieren para que desoven y si es viable que se reproduzcan en
determinados espacios para mitigar los impactos sobre los recursos naturales
que tienen las actividades antrópicas [producidas o modificadas por la
actividad humana]”, dice el académico.
Esas
actividades antrópicas que afectan al río Cauca van desde saberes ancestrales
como la pesca o la agricultura hasta otras como la ganadería extensiva, la
minería a gran escala o la falta de tratamiento de aguas residuales en las
localidades ribereñas.
Recorrer
la sede del Cinpic en Montería es asistir a una mezcla de hospital y spa
exclusivo para peces de agua dulce: hay incubadoras cónicas con agua en
movimiento —que simula el río— para las larvas, polisombras negras que protegen
del estrés a los huéspedes más fotosensibles, cultivos de microalgas para que
los peces coman a la carta y hasta un banco de esperma donde guardan semen de
diversas especies. Algo así como una guardería de lujo para bagres, picudas y
cachamas.
La
profesora Martha Janeth Prieto, por ejemplo, es experta en nutrición y
metabolismo de peces en todas sus etapas: desde que son larvas, juveniles y
hasta adultos en su etapa reproductiva: es la encargada junto a su equipo de
trabajo de diseñar la dieta para los ilustres huéspedes del laboratorio:
“Estudiamos
y seleccionamos especies de zooplancton y fitoplancton para obtener cepas,
darles manejo y producir biomasas para alimentar a las larvas en confinamiento.
De alguna manera simulamos los ecosistemas de las ciénagas que son las
salacunas donde los peces recién nacidos se alimentan”. Similar a lo que para
los mamíferos es la lactancia, pero en versión de microalgas.
Santa
Cruz, los ojos del Cinpic a orillas del Cauca
A
130 kilómetros de la sede del Cinpic (en Montería) está la piscícola Santa Cruz
en Caucasia. Allí, un grupo de profesionales trabaja en llave con el profesor
Atencio y su equipo para replicar, a orillas del río Cauca, las técnicas de
conservación y reproducción de los peces del río.
Germán
David Castañeda, zootecnista y especialista en acuicultura continental, cuenta
que los experimentos en la piscícola van desde estudiar las características
físicas y químicas del agua que permiten la conservación y el mantenimiento de
las larvas en confinamiento, hasta lograr la criopreservación del semen de
algunas especies nativas como el bagre rayado, el blanquillo o el pataló:
“Estudiamos
desde enfermedades de los peces nativos hasta técnicas para evitar el
canibalismo de algunas especies cuando están en fase larvaria o cuántas presas
necesitan para pasar esa etapa, [en la que son más vulnerables] y convertirse
en alevines”.
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| (Foto/EPM) |
Entre
estas últimas está Eduarda, una hembra de bagre rayado de 17 libras que fue la
primera de su especie a la que lograron reproducir en cautiverio. El nombre lo
heredó de Eduardo, un pescador de Caucasia que la trajo a la piscícola para el
proyecto de investigación.
“Para
nosotros es clave tener un aliado en Caucasia como la piscícola Santa Cruz
porque si partimos de que estamos estudiando las características de los peces
del río Cauca no tenía presentación que lo hiciéramos en un lugar apartado, a
orillas del Sinú, que aporta otras características”, explicó el profesor
Atencio.
Los
alcances de la investigación
¿Para
qué sirve entender hacia dónde migran los peces del río Cauca y cuáles son los
lugares donde prefieren reproducirse? La respuesta es clave si se tiene en
cuenta que además de las actividades antrópicas como la pesca o la minería que
se realizan en el río desde hace siglos, existe una barrera natural reciente
que trajo consigo la presa de Hidroituango.
“Lo
que hemos encontrado es que la mayor parte del área reproductiva de los peces
está entre Puerto Valdivia y San Jacinto (Bolívar), que es el área que más hay
que proteger para los peces. El tema es complejo si se tiene en cuenta que es
el área con mayor presión pesquera y de mayor degradación por la minería”,
señala el director del Cinpic.
Gloria
Alexandra Arango, bióloga y parte del equipo ambiental y social de EPM en la
hidroeléctrica Ituango, explicó que, aunque las alianzas con el Cinpic vienen
desde 2019, el convenio vigente con la Universidad de Córdoba comenzó en enero
de 2023 y va hasta 2026 con una inversión de $12.500 millones. Allí trabajan
más de 100 personas entre integrantes de las comunidades ribereñas e
investigadores de la Universidad de Córdoba.
Estos
recursos, dijo la bióloga, permitirán desarrollar acciones de conservación y
cumplir con requerimientos de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales
(ANLA) y con los aspectos de la sentencia T-038 de 2019 que reconoció al río
Cauca como sujeto de derechos.
En 2026, una vez finalizado este proyecto, habrá un mapa con las áreas de desove de las especies nativas del río Cauca. Esta información comprende un trayecto de más de 500 kilómetros desde La Pintada (Antioquia) hasta Pinillos (Bolívar). También habrá una serie de protocolos para la reproducción en laboratorio de las especies del río y más de 400 pescadores capacitados en prácticas de conservación. La idea es que el río Cauca mejore su pronóstico y tenga una ruta clara de recuperación.

